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Los sindicatos de Iberia renuncian a la huelga para no dar bazas a Willie Walsh (IAG)


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TEMOR ANTE EL CONSEJO DE LA BRITÁNICA DEL DÍA 24

Los sindicatos de Iberia renuncian a la huelga para no dar bazas a Willie Walsh (IAG)
José Antonio Navas. 10/01/2013

    La plataforma sindical de Iberia ha preferido dejar en suspenso la convocatoria de una nueva huelga para no reforzar la posición de Willie Walsh como hombre sin piedad y responsable último del Plan de Transformación de la aerolínea española. Los representantes de los diversos colectivos de la compañía trabajarán ahora a marchas forzadas en la preparación de una propuesta que asegure el ajuste de Iberia sin poner en riesgo la viabilidad futura de la antigua compañía de bandera.

    La evolución del conflicto de Iberia va desbrozando poco a poco los papeles de cada uno de los agentes en disputa. La dirección de la empresa no ha sido capaz de formular una oferta que garantice siquiera la disposición negociadora de los sindicatos. Para los líderes sindicales de la compañía, la llamada “Alternativa 3 de Enero de 2013” es una versión “disfrazada” del proyecto anunciado el 9 de noviembre, que, en definitiva, constituye el origen de toda la discordia.

    Los sindicatos están convencidos de que el equipo encabezado por Antonio Vázquez y Rafael Sánchez Lozano como presidente y consejero delegado respectivamente de Iberia está “atado de pies y manos y no puede moverse ni un milímetro” de las consignas establecidas desde el cuartel general de IAG. A partir de esta consideración, surge la figura emergente de Willie Walsh como mandamás y verdadero garante de la línea dura en su calidad de primer ejecutivo del grupo nacido tras la fusión de British Airways e Iberia.

    El Consejo de Administración de IAG tiene una cita clave el próximo día 24 , pero la oportunidad de la reunión será mucho mayor si el conflicto se inflama en los días previos con alguna medida de presión que dificulte la expectativa de cualquier eventual acuerdo. En otras palabras, los llamados “halcones” del grupo fusionado quieren cargarse de razones para legitimar su estrategia y aplicar a rajatabla el plan de ajuste de Iberia con pleno respaldo institucional en España.

    En el lado contrario, los sindicatos saben que la negociación es muy difícil, pero entienden que el Gobierno puede ser su mejor aliado para frenar a Walsh y no quieren poner en evidencia a la ministra de Fomento, Ana Pastor, y a su colega de Industria, José Manuel Soria, como principales baluartes para la supervivencia de Iberia. El conflicto de la aerolínea española terminará resolviéndose, tarde o temprano, a partir de un acuerdo político que obligará al consejero delegado de IAG a dar la cara en España y por eso la estrategia sindical exige ahora máxima cautela para no enturbiar el ambiente de forma irreversible.

    El plan inicial de ajuste en Iberia comprende un recorte de 4.506 empleos, que posteriormente han sido rebajados a 3.836 excedentes. Además de estos despidos, la compañía propone expedientes de regulación temporal de empleo para otros 1.027 trabajadores este año, 695 en 2014 y 328 en 2015. Como complemento para un acuerdo por la vía rápida, la dirección de la empresa plantea reducciones salariales en una horquilla del 28 al 38%.

    Los sindicatos aseguran que estos datos, junto a la cancelación de rutas y la filialización de actividades destinadas a la venta como el handling o el mantenimiento, inducen a configurar Iberia como una empresa de segunda categoría dentro de la estructura de IAG y sin ninguna viabilidad efectiva para competir en el mercado global del transporte aéreo. La contrapropuesta que ahora formalizará la plataforma sindical no parece que pueda servir para acercar posturas, pero permitirá ganar tiempo para que sea Willie Walsh quien primero mueva ficha ante el Gobierno español una vez que IAG haga composición de lugar en la próxima reunión de su principal órgano de gobierno.