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Iberia tendrá que pagar 180 plazas de aparcamiento en Barajas para los pilotos


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Iberia tendrá que pagar 180 plazas de aparcamiento en Barajas para los pilotos

A. Vigil/Y. Blanco. 01/02/2013

La Audiencia Nacional obliga a la aerolínea a sufragar los 13.500 euros más IVA que cuestan cada mes las 180 plazas que el sindicato Sepla tiene contratadas en la T4 y que los pilotos pueden utilizar hasta cuando no están trabajando.

    Iberia deberá seguir pagando las plazas de aparcamiento a sus pilotos. Así lo establece la Audiencia Nacional en una sentencia del pasado 18 de diciembre en la que obliga a la compañía aérea a seguir abonando a Aena el coste de 180 plazas en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), que los pilotos tienen derecho a utilizar tanto si están de servicio como si no.

    El conflicto se remonta a 1985. Desde entonces, los pilotos habían venido haciendo uso exclusivo de plazas de aparcamiento. Con el tiempo, esto dio lugar a una saturación del estacionamiento y provocó que, a veces, los pilotos que sí estaban de servicio no pudieran aparcar porque las estaban utilizando otros compañeros que estaban en un viaje personal o habían ido a recoger a alguien al aeropuerto. En 2001, el aparcamiento de pilotos se trasladó de zona, si bien el derecho seguía siendo exclusivo y desvinculado de la programación de servicios.

    Años más tarde, en noviembre de 2007, coincidiendo con el traslado a la T4, Iberia estableció que su uso quedaba condicionado a tener servicio, lo que equiparaba a los pilotos con el resto de colectivos de Iberia. La respuesta del Sepla, el sindicato de pilotos, fue una demanda para que se les repusiera el derecho con independencia de si tenían que volar o no. El día del juicio, Iberia y Sepla pidieron de común acuerdo el archivo provisional de las actuaciones.

    Cerca de un mes y medio más tarde, Sepla suscribió un contrato con Aena, con vigencia hasta marzo de 2013, para el uso por sus afiliados de 180 plazas de aparcamiento. Poco después, el sindicato comenzó a recibir transferencias bancarias de Iberia por valor de 13.500 euros más IVA, correspondientes a los pagos mensuales que el colectivo de pilotos debía hacer a Aena. Al mes siguiente de comenzar estas transferencias, Sepla desistió de la demanda, y las transferencias continuaron durante tres años y medio, hasta noviembre de 2011, fecha en que se interrumpió el pago.

    La suspensión de las transferencias coincidió en tiempo con el anuncio por parte de los pilotos de un calendario de huelgas en protesta por la creación de Iberia Express, la filial de bajo coste que opera parte de los vuelos domésticos y europeos deficitarios de su matriz. Los 18 paros convocados entre diciembre de 2011 y abril de 2012 ocasionaron a la aerolínea unas pérdidas de 54 millones de euros (a una media de tres millones por día).

    Para los pilotos, la decisión de Iberia incumplía un compromiso de abono de las plazas. Por su parte, Iberia negaba que existiera compromiso alguno, lo que llevó el conflicto a los tribunales, que le han dado la razón a los pilotos.

    La sentencia hace hincapié en que las transferencias bancarias son "absolutamente clarificadoras", ya que comienzan apenas dos meses más tarde de la suscripción del contrato con Aena, tienen periodicidad casi siempre mensual, por cuantías que se corresponden exactamente con las cantidades que Sepla debía abonar a Aena y que incluso en algunos casos hacen alusión en sus conceptos al pago de cuotas y al Acuerdo Sepla.

    La Audiencia cuestiona que la empresa no vea como un compromiso adquirido con los pilotos el hecho de que mes a mes durante tres años y medio se realizaran transferencias al Sepla para el pago de las plazas. Además, el tribunal ironiza sobre cuál sería entonces la razón de esos pagos, ya que Iberia no ha explicado su motivación, "lo que la deja en el terreno de la pura filantropía, en gran medida incompatible con las características de las relaciones que han venido vinculando a la empresa con su colectivo de pilotos y el sindicato".

    Por ello, concluye que, habiendo Iberia transferido a Sepla durante tan largo tiempo las cuantías que se correspondían con el precio del contrato entre el sindicato y Aena, "todo hace pensar que existe un compromiso, que no puede romperse unilateral e injustificadamente, y que, salvo que Iberia acreditara lo contrario -que no lo hizo-, éste se extiende a la duración del contrato cuyos pagos la aerolínea venía sufragando".