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Iberia será una aerolínea más


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Iberia será una aerolínea más

  • La antigua compañía de bandera pretende perder tamaño a corto plazo
  • La plantilla critica los efectos de la fusión con la británica British Airways
CRISTINA GALINDO Madrid 2 DIC 2012


Iberia, la antigua aerolínea de bandera española, está en crisis y solo una profunda transformación puede salvarla. Este es el argumento dado por la dirección de la compañía para elaborar el ajuste más duro al que ha tenido que enfrentarse y que supone una significativa reducción de su tamaño: menos rutas, menos negocio y, sobre todo, un cuarto menos de la plantilla. El plan ha hecho saltar todas las alarmas entre los representantes de los trabajadores, que han convocado seis jornadas de huelga en diciembre que amenazan con paralizar los aeropuertos. La inquietud ha llegado hasta el Gobierno, que teme que el adelgazamiento de Iberia reduzca la actividad en Barajas, donde se han invertido 6.000 millones de euros para una nueva terminal.

Quizás uno de los elementos que mejor ilustran el alcance del ajuste es el reconocimiento, por parte de Iberia, de que está dispuesta a perder su tradicional liderazgo en América Latina. “Es posible que [perdamos cuota] temporalmente, pero queremos sentar las bases para crecer más; desde ahí creceremos, pero en este momento no somos competitivos”, ha dicho dijo esta semana el consejero delegado de la aerolínea, Rafael Sánchez-Lozano.

La firma prevé reducir un 15% los vuelos en 2013. A finales de 2011 ya cerró sus rutas a Recife y Fortaleza (Brasil), y a Córdoba (Argentina), inauguradas pocos meses antes, por falta de rentabilidad. Los sindicatos afirman que La Habana, Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico serán las siguientes. La aerolínea prescindirá de 25 aviones y quiere eliminar 4.500 empleos, un 23% de la plantilla y suspenderá ciertas actividades de mantenimiento y handling deficitarias (ahora tiene licencia en 41 aeropuertos, entre ellos los 20 de menor tráfico de España).

El origen de las pérdidas es uno de los temas más discutidos entre la empresa y sus casi 20.000 empleados. Iberia asegura que el recorte es necesario porque pierde 1,7 millones diarios. También dice que su estructura de costes es demasiado rígida y necesita más flexibilidad, que sus salarios son poco competitivos, su mercado premium (pasajeros de alto poder adquisitivo y empresas) más pequeño que el de sus rivales y que sufre por la presencia en negocios no estratégicos.

El Gobierno está preocupado por la pérdida de negocio en Barajas

Los sindicatos discrepan. Uno de los principales motivos es, en su opinión, la falta de aviones más eficientes, que consuman menos. “Si Iberia hubiese renovado la flota como se acordó antes de la fusión con British Airways [que se inició en 2009 y se materializó en 2011], habría conseguido ahorros de hasta 400 millones y ahora tendría beneficios”, dice el piloto Justo Peral, responsable de la sección del SEPLA en Iberia.

Otro elemento es la compra de combustible. “Los acuerdos que ha alcanzado la compañía en los últimos años han generado un sobrecoste de 300 millones sobre el precio medio del mercado”, asegura José Manuel Pérez, de UGT. La política comercial ha sido errática, según este empleado y representante sindical. “El plan de ajuste dice que hay que consolidar la posición estratégica, ¿y abandonamos rutas?”, se pregunta. Los sindicatos temen que Air France, el gran rival de Iberia en América Latina (ambas compañías tienen cerca de un 20% de cuota de mercado), tarde días en ocupar el puesto que deje la española.

Pero detrás de todo, los sindicatos apuntan como culpable de fondo a las condiciones de la fusión con British Airways a través del holding IAG. Peral afirma que la británica se ha servido de la caja de Iberia para financiar su crecimiento, con lo que se ha frenado la expansión de la española. Según el SEPLA, sin fusión la empresa no estaría en pérdidas; según el consejero delegado de Iberia, sin British, la aerolínea estaría perdida. “La fusión es entre iguales y las sinergias han generado dinero para Iberia”, ha asegurado Sánchez-Lozano.

Las consecuencias del conflicto se harán sentir pronto entre los ciudadanos. Los sindicatos han respondido al plan de ajuste con la convocatoria de huelgas los días 14, 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre, la semana previa a las navidades. Y todo indica que no será la única protesta. El plazo dado por la empresa para llegar a un acuerdo expira el 31 de enero.

El Ministerio de Fomento también se preocupa. La ministra Ana Pastor llama a las partes a negociar y evitar la huelga, pero también advierte a la empresa de que “los planes de reestructuración han de ser de presente, pero también de futuro”. “Hay rutas con Europa y América Latina que son estratégicas para la conectividad de España”, dijo el martes. “Que Barajas deje de ser un gran hub, es no poder pagar 6.000 millones en inversiones”, añadió.

La ministra se refería a la construcción de la terminal 4, ocupada en buena parte por Iberia. Si se reduce la actividad de la aerolínea en Barajas, habrá menos pasajeros, gastarán menos en las tiendas del aeropuerto y pagarán menos tasas. Al Gobierno le preocupa a su vez el efecto que la huelga y el repliegue de Iberia en el turismo, ya que el 70% de los turistas extranjeros llegan en avión.