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IAG da un ultimátum a la dirección de Iberia y convoca nuevo consejo para el viernes día 1

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WALSH EXIGE QUE SE CUMPLA LA “LINEA DURA” DEL AJUSTE ACORDADO EN NOVIEMBRE

IAG da un ultimátum a la dirección de Iberia y convoca nuevo consejo para el viernes día 1

José Antonio Navas / Agustín Marco. 25/01/2013

    Gritos y susurros en el consejo de administración que ayer celebró International Airlines Group (IAG) en Madrid. La flema británica contra la socarronería hispana en una reunión que puso de manifiesto la enorme distancia que separa las posiciones de Iberia y las de su casa matriz. Los consejeros españoles del grupo surgido tras la fusión con British Airways se opusieron acaloradamente a las pretensiones del primer ejecutivo de IAG, Willie Walsh. La multinacional entiende que el acuerdo de mínimos que negocia la dirección de Iberia con los sindicatos no garantiza la viabilidad de la empresa.

    Las espadas han quedado en todo lo alto después de una
 reunión tormentosa a la que los representantes de Iberia llegaron bien aleccionados por la ministra de Fomento, Ana Pastor. Durante toda la semana se han sucedido los contactos dentro del grupo de consejeros formado por Antonio Vázquez, Rafael Sánchez-Lozano,José Manuel Fernández Norniella, Manuel Lagares y César Alierta. El presidente de Telefónica fue el único que no acudió a la reunión convocada por la representante del Gobierno pero eso no le impidió mostrarse abiertamente en contra del Plan de Transformación de Iberia impuesto por la denominada “línea dura” que encarna Willie Walsh.

    El consejero delegado de IAG se mantuvo
 escéptico ante los planteamientos de su homólogo de Iberia, Rafael Sánchez-Lozano, quien pilota las negociaciones con la plataforma sindical encabezada por UGT y CC.OO. Walsh apuntó que un acuerdo de mínimos es inútil por cuanto que no asegura la viabilidad de la aerolínea española, pero prefirió no echar más leña al fuego teniendo en cuenta que el plazo límite para forzar un pacto con los trabajadores expira el próximo día 31 de enero.

Esta es la fecha del ultimátum impuesto por IAG a la dirección de Iberia y, para que nadie se llame a engaño, la multinacional hispano-británica convocó ayer mismo de manera urgente un
 nuevo consejo de administración, esta vez con carácter extraordinario, a celebrar el próximo viernes 1 de febrero. Hasta entonces, los equipos jurídicos de ambas partes van a trabajar a destajo en una batalla legal que debe servir para clarificar si el Plan de Transformación de Iberia aprobado el 9 de noviembre pasado es irreversible o puede ser alterado de acuerdo con las necesidades del guión.

    Los representantes británicos de IAG consideran que
 los compromisos asumidos ante los inversores son ineludibles, entre otras razones porque fueron aprobados por decisión unánime de todos los consejeros. Bajo esta lógica, la única manera de modificar el plan original pasaría por un acuerdo sin fisuras de todos los administradores de la empresa fusionada, algo que es del todo punto imposible dados los intereses en juego.

Los representantes españoles esperan que la ministra de Fomento sea capaz de persuadir a Walsh para que no haga efectivas sus amenazas en el próximo consejo. De lo contrario, sería necesario
 dilucidar el conflicto societario con una votación que marcaría una divisoria de aguas entre vencedores y vencidos. En este supuesto no se descarta un movimiento de tierras dentro del organigrama ejecutivo de Iberia, porque parece harto complicado que los actuales directivos de la aerolínea española puedan modificar de un día para otro sus posiciones ante los sindicatos.

El Plan de Pensiones de British Airways

    El papel de Ana Pastor está siendo determinante para entender la actitud numantina del llamado “bando nacional”.
 La ministra se ha mostrado especialmente beligerante desde un primer momento en contra de la estrategia de IAG. En calidad de máxima responsable de la regulación en el mercado de transporte aéreo, la titular de Fomento no admite que Iberia pueda ser fagocitada dentro de la estructura multinacional creada con British Airways y no ha regateado esfuerzos a la hora de respaldar cualquier argumento político y económico que pueda servir para contrarrestar los planes de Walsh.

    La ministra ha alertado a los consejeros españoles para que cierren filas en Iberia y les ha animado a defender sus posiciones con un buen ataque.
 La ofensiva del Ministerio de Fomento se ha orientado hacia la línea de flotación de British, percutiendo en ese talón de Aquiles que es el plan de pensiones de la aerolínea británica, uno de los asuntos que más complicaron las negociaciones de fusión.

    Pastor ha vuelto a la carga con
 un informe realizado por Joan Aldecoa, especialista en pensiones internacionales de la Federación de Entidades de Previsión Social de Euskadi, que está sirviendo ahora como arma arrojadiza contra IAG. Dicho estudio establece que British Airways tiene una de las mayores obligaciones en pensiones del mundo y añade que el agujero del sistema de previsión se ha incrementado en cerca de 2.000 millones de euros desde que se cerró la integración en el otoño de 2010. 

    Fuentes oficiales de IAG salieron ayer al paso de este documento tratando de calmar las aguas revueltas que pueda provocar el plan de pensiones de la aerolínea británica en el desarrollo de su partner español. El grupo fusionado ha señalado que“ningún dinero de Iberia ha sido ni será utilizado para financiar el déficit de pensiones de British Airways”. Al mismo tiempo garantiza que “solo BA y los empleados que son miembros de su plan de pensiones son los contribuyentes al pago del fondo de pensiones”. Tras recordar que en 2010 el consejo de Iberia aprobó el plan y sus contribuciones como parte del proceso de fusión, los citados medios de la multinacional precisan que “la valoración definitiva del fondo de pensiones se realiza a un plazo de tres años y no será finalizada hasta junio de 2013”.