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EL PRIVILEGIO DE TRABAJAR EN IBERIA

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Cuando tenía diecinueve años entré a trabajar en esta compañía como operario. Más tarde, aprobé los exámenes de mantenimiento y me hice técnico. Mi historia es la misma que la de otr@s much@s compañer@s. Mientras que algunos de mis amigos o conocidos se gastaban su sueldo en un gramito de perico para disfrutar el fin de semana yo lo usaba para pagarme cursos de inglés en el Instituto Británico, o en una estancia en Inglaterra para practicarlo. No es que quiera ir de listo, que a mi también me ha gustado siempre pasármelo bien, pero también tuve claro que mi futuro era Iberia y por eso me comprometí con él. Viví la crisis que ocasionó la primera Guerra del Golfo y sus consecuencias, como otr@s much@s compañer@s, insisto, que fuimos despedid@s en el año 92 y que me costó dos años y medio fuera de la empresa. Volví a cargar maletas mientras me volvía a preparar para recuperar mi puesto como técnico, y lo conseguí en año 97. Hemos visto como nuestro sueldo se congelaba durante los años en los que la burbuja inmobiliaria proporcionaba dinero en B a muchos de los que hoy nos llaman privilegiado por trabajar en esta casa. Nuestra nómima estaba perfectamente regulada y nosotros no vimos atar los perros con longaniza, salvo por el hecho de trabajar en una compañía que había salvaguardado su futuro y el de sus emplead@s más veteran@s gracias en gran parte al sacrificio de todos por sacarla adelante. Durante estos años ha sido una pelea continua porque nuestra situación no se deteriorara con el devenir de la crisis y la inestabilidad, y, a pesar de todo, la bruja de la precariedad ha llegado y nos está dando con la escoba en el culo, como al resto de los españoles. 
¿Privilegios? Os voy a decir cual es el auténtico privilegio que tengo como trabajador de Iberia: el verme estos días, hombro con hombro, con los miles de trabajador@s que son mis compañer@s, con una unidad ejemplar de la que me siento realmente orgulloso. Compartiendo nuestro miedo a la incertidumbre, pero también nuestro compromiso con la dignidad, con la decencia hacia nosotros mismos, con el compromiso hacia el trabajo del que viven nuestras familias y que es el futuro de nuestros hijos. Privilegio es llamar compañeros a l@s 8000 trabajadores/as que marcharon el pasado día dieciocho sobre la T4. Privilegio es la compañía de mis compañer@s en la entrada de nuestros puestos de trabajo para que evitar que las ratas esquirolas entren a trabajar y se lleven muerto el fruto de nuestro sacrificio. 
Pues mira sí, soy un privilegiado. Mis compañer@s son el privilegio del que disfruto. Y no puedo sentir más que orgullo por ello. 

IBERIA NO SE DESMANTELA.
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