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Cómo fue gestándose la rebelión española en IAG

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La cocina del último y trascendental consejo
  • Enrique Dupuy fue el único español en sumarse al bando de los ingleses en el bronco consejo de administración de IAG del pasado jueves
  • La ministra creó un caldo de cultivo durante la semana que envalentonó a los españoles
26 enero, 2013 || Por Á. A.

    Enrique Dupuy fue el único español en sumarse al bando de los ingleses en el bronco consejo de administración de IAG del pasado jueves. El director financiero del holding no respaldó el plan que un envalentonado Rafael Sánchez Lozano defendió para la reestructuración de Iberia. Los consejeros españoles se mostraron con una firmeza que sorprendió a Willie Walsh y los suyos. Este imprevisto unido a la tensión de la cita llevaron a posponer al jueves 1 la decisión final.

    En los últimos días, la ministra de Fomento se había volcado personalmente de cara al trascendental consejo en el que IAG iba a pronunciarse sobre el futuro de Iberia. Han sido varias las reuniones a las que Ana Pastor ha acudido discretamente, con sindicatos y patronales, además de recibir en su despacho a expertos y periodistas de primer nivel, vinculados principalmente al ABC, y de hacer llamadas a los consejeros del holding para sondear el terreno. Fue el famoso informe sobre el fondo de pensiones de British lo que colmó la paciencia de la comedida gallega.

    Sus discretas gestiones han sido decisivas para crear un caldo de cultivo que envalentonase a los consejeros españoles ante sus colegas británicos. Ello, a pesar de que el propio Antonio Vázquez se haya dedicado esta semana a llamar personalmente a reporteros y directores de periódicos para tratar de dar su versión sobre un tema que tiene tintes de escándalo, y que es el que más aumenta los nervios en Londres: el del fondo de pensiones.

    El otro asunto que copa insistentemente las conversaciones de los miembros de IAG con el entorno mediático es el de los pilotos de Iberia y sus privilegios. Su argumento para rechazar el plan presentado por Sánchez Lozano –no hay que olvidar que el directivo fue nombrado por Blesa– es que la Junta de Accionistas del holding fechada para el próximo julio no aceptará el recorte para Iberia defendido por todos los consejeros españoles de IAG menos Enrique Dupuy.

    De su lado, los representantes de los trabajadores, y algunos directivos afines a la causa de la españolidad de Iberia, no saben ya qué hacer para colaborar con el plan de reestructuración de la compañía. Sus esfuerzos, según aseguran, no van dirigidos a mantener tal o cual condiciones laborales, sino que su meta principal es hacer lo posible para garantizar el futuro de Iberia, y conservar su capacidad, que en los últimos años se ha visto fuertemente menguada con Air Nostrum, Iberia Express y Vueling.

    Precisamente, el caso de la low cost barcelonesa tiene inquietos a sindicatos de Iberia, que ven como un activo más de la compañía pasará a manos londinenses, “sin poner un duro”, y teniendo acceso, además de a una aerolínea de con unas perspectivas de crecimiento incomparables en el Sur de Europa, a una caja de 400 millones con las que financiar la propia operación.

    En este contexto afronta Iberia su semana más trascendental de los últimos tiempos, donde se juega su futuro tanto a medio como a largo plazo. Pero de acentuarse la división en el seno de IAG, algo de lo que hasta el momento no había precedentes, y que no se puede para nada descartar, cualquier plan puede tomar un cariz bien diferente.