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2012: el annus horribilis de Iberia

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Aerolíneas | Alguna esperanza se asoma para el 2013 de la compañía, tras un año difícil de empeorar

2012: el annus horribilis de Iberia

25 diciembre, 2012 || Por Á. González

    Los 85 años de vida de Iberia suponen un cúmulo de hitos de la aviación española, del primer Madrid-Barcelona (1927) a la primera conexión entre Europa y Sudamérica (1946), de la llegada del primer Jumbo (1970) a la tarjeta de fidelización (1991), pero este 2012 tiene visos de ser recordado como el peor año para la compañía nacional más emblemática.

    Otros años terribles fueron 1991 con la guerra del Golfo y 1994 con la bancarrota técnica tras la crisis de un año antes. Pero este 2012 se han juntado dos elementos adicionales a una coyuntura económica como nunca antes vivida en España, que son la supremacía del modelo low cost para los vuelos de menos horas y la pérdida de independencia con una matriz capitaneada desde Londres.

    El factor de la crisis española no ha tenido un impacto en los ingresos de Iberia este 2012, ya que prácticamente se han mantenido respecto a los del año anterior, sino que el lastre de sus cuentas ha venido de un alza de costes derivado de la enorme subida de tasas aeroportuarias en Barajas y del encarecimiento del crudo, agravado por la flota poco eficiente en este aspecto.

    Iberia ha abordado la crisis de modelo en las rutas de corto y medio radio con la creación de una filial low cost para este fin que ha sido muy polémica, en la que los directivos prometieron que no conllevaría despidos, y en la que un laudo puso condiciones que con el tiempo fueron rechazadas por la ejecutiva.

    La pérdida de independencia de la compañía, al contar con una matriz y un consejo de administración por encima del de Iberia, se ha traducido en un fuerte malestar entre los trabajadores, que se han planteado que los recursos de Iberia han ido a parar en gran medida a la otra pata de IAG, British Airways, mientras la rama española padecía de tener aviones que consumen más que su competencia.

    La gran conmoción se produjo en pleno otoño cuando la dirección comunicó su intención de despedir a 4.500 empleados, casi una cuarta parte de su plantilla, para revertir las pérdidas, al tiempo que procedió al cierre de algunas rutas emblemáticas a destinos vacacionales. Medidas sin antecedentes en la historia de la compañía.

    Iberia, este 2012, por primera vez, ha venido ocupando las primeras páginas de periódicos y muchos minutos en telediarios por la conflictividad laboral en su seno y por su delicada situación, en lugar de por las huelgas de pilotos como ocurría hace no mucho. El Gobierno ha mediado y ha presionado, y alguna esperanza se asoma para el 2013 de la compañía, tras un año difícil de empeorar en todos los ámbitos.