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POR MI HIJO

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Vamos a por la segunda semana de huelga, compañeros. No me engaño, la realidad de la que partimos es la que es. La situación de Iberia tan solo es una pieza dentro de un tablero que se llama Globalización Económica, y que está muy por encima de pueblos, sociedades, sindicatos, gobiernos, etc.
La jugada con la que hemos abierto esta partida ha demostrado capacidad para afrontar el embite con madurez, coraje y ánimo de ganar. Pero no debe quedarse aquí.
El sacrificio que supone para tod@s l@s trabajadores/as de nuestra compañía otra semana de huelga raya en la pura heroicidad. Cada cual con sus circunstancias (que son muchas, qué duda cabe). Familias que se estan viendo abocadas a una reducción de ingresos drástica, en muchos casos agravada por la el hecho circunstancial de que ya están sufriendo esa precariedad en otro de los miembros de la familia.
Muchos de vosotros ya teníais mi respeto; ahora contáis con mi admiración.
Yo no sé los motivos que os impulsan, a pesar de todo, a seguir con el ánimo alto, en la brecha, aunque los puedo imaginar.
En mi caso, que soy padre divorciado, de mi sueldo depende, entre otras cosas, la pensión de mi hijo. Algunos me conocéis y sabéis lo a pecho que me tomo cumplir con mi responsabilidad para con mi hijo. De ella depende que, cada semana pueda verle, besarle, estrujarle entre mis brazos, pasar el tiempo que la ley me permite junto a él, proporcionándole la normalidad que tanto necesita en un caso, pudiera decir atípico, como el suyo (sé que muchos compañeros saben de qué estoy hablando).
Sin embargo voy a seguir en huelga. El próximo lunes estaré a las seis de la mañana en la puerta de mi centro de trabajo para gritarles a las ratas esquirolas que no voy a permitir que mi sacrificio siga alimentando su molicie (porque más de uno de ellos luego resultan ser las personas más vagas, perras y chupopteras que ha parido madre)
Voy a seguir en huelga, poniendo sobre la mesa de juego la pensión de mi chaval. ¿Sabéis por qué? Porque si no lo hago, llegará un momento en que tendré que mirar a mi hijo y decirle: "lo siento cariño, he vendido tu futuro por miedo. Porque no he tenido agallas de enfrentarme a los que te lo han querido robar". Porque su respeto pesa más en mi ánimo que todas las amenazas de una gente que entiende que un número de nómina solo es eso: un número.
Tengo narices para ponerme delante de mis jefes y llamarles sinvergüenzas a la cara, y afrontar las consecuencias.
Pero no tengo arrestos para soportar la mirada de mi hijo cuando tenga que darle explicaciones de por qué he dejado que me pusieran en la calle sin haber luchado.

¡¡¡COMPAÑER@S VAMOS A POR LA SEGUNDA SEMANA, CON EL MISMO ÁNIMO. POR EL FUTURO Y LA DIGNIDAD DE NUESTRAS FAMILIAS!!!

¡¡¡IBERIA NO SE DESMANTELA... IBERIA SE DEFIENDE!!!