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Estamos en guerra

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Nos han atacado y como personas normales, decentes y civilizadas nos defendemos apelando al derecho de defensa universalmente reconocido por todas las culturas y pueblos de este planeta. Cualquiera que considere que ante un ataque premeditado por parte de la empresa tenemos que cruzarnos de brazos o comprender los argumentos del agresor se equivoca de principio a fin. Sería como la mujer víctima de violencia de género que justifica a su agresor por que “en el fondo la quiere”. Somos víctimas de un ataque y estamos obligados a defendernos.

Llevamos ya muchos días luchando en una guerra de guerrillas contra la directiva de Iberia. Nunca hemos luchado contra Iberia, al contrario. Nuestra intención ha sido siempre, es y será luchar contra unos gestores que quieren acabar con Iberia. Esta guerra de guerrillas que sinceramente me ha sorprendido de forma positiva nos ha permitido crear algo básico para la lucha: El sentimiento de compañerismo y de causa común.
La ciencia militar da por sentado que con mayor ejército y mejores armas se consigue la victoria. Sin embargo la Historia nos demuestra que no es así. En los ejércitos hay un factor multiplicador del poder militar: Las ganas de los soldados de luchar, de arriesgarse por una causa. Ese factor multiplicativo es lo que nuestra guerra en las redes ha generado. La empresa es mucho más poderosa militarmente que nosotros, pero nuestras ganas de combatir son mucho más grandes. Nosotros luchamos por algo tan básico como nuestro trabajo, nuestra comida. Ellos no.
Plantearos que despiden a 4.500 de nosotros y al resto nos bajan el sueldo un 30%. Si tenemos la suerte de seguir trabajando cobraremos un 30% menos. ¿Para cuántos de nosotros es inasumible esa rebaja? Muchos tendremos serios problemas si esto sucede. Muchos no podremos pagar nuestras hipotecas, no podremos pagar los préstamos. Muchos trabajaremos para terminar con la casa embargada o pasando hambre.
De ahí el sorprendente espíritu de lucha. Nos quitan lo que es nuestro, lo que hemos conseguido con años de trabajo y de lucha. Pretenden que con la excusa de las pérdidas aceptemos unas condiciones de trabajo inasumibles para la mayoría.


¿Merece la pena trabajar si no vamos a poder pa gar la hipoteca? Lo más repugnante de todo es que lo hacen porque hemos estado años y años sin defendernos de sus ataques. Lo han hecho porque pensaban que no íbamos a hacer nada.
Sin embargo han cometido un error fatal: Nos estamos defendiendo. Nuestra guerra de guerrillas ha dado sus frutos. Hemos forzado a Iberia a pasar a la defensiva y a luchar en un campo de batalla que desconocen y en el que no saben luchar: Las redes sociales. Son dinosaurios defendiéndose a mordiscos en una guerra nuclear.

Pelean con lanza en el siglo XXI. También hemos forzado a nuestro ejército oficial, los sindicatos, a luchar. Hemos sido nosotros quienes les hemos hecho reaccionar igual que el 15 M. despertó a los políticos de su mundo imaginario. Los cambios políticos de la Primavera Árabe fueron posibles por que aquellos gobiernos medievales no pudieron luchar en el siglo XXI. La guerra ha cambiado y ni los gobiernos ni las empresas están preparados.

Ahora nuestro trabajo debe coordinarse con el de nuestro ejército, los sindicatos. Debemos apoyar y dirigir a los sindicatos (son nues tros sindicatos, no nosotros sus afiliados) en la lucha contra la dirección. Las acciones deben estar coordinadas o no conseguiremos nada. Debemos preservar a toda costa la unidad entre todos los colectivos y todos los sindicatos. Pero debemos ser nosotros quienes tracemos el camino a seguir. No podemos depender de lo que negocien si nos dejan participar. Debemos participar de forma activa en la toma de decisiones de los sindicatos porque esta es nuestra guerra y la participación es nuestro derecho . Y debemos apoyarlos con nuestra guerra de guerrillas cuando sea necesario, con todas nuestras fuerzas y nuestras armas. Debemos seguir presionando en las redes sociales a la empresa y a nuestros sindicatos. Cuando se siente n en una mesa para negociar nuestras hipotecas y nuestra comida deben sentir el peso de miles de personas sobre ellos. Miles de personas que les observan y que les apoyarán cuando hagan bien su trabajo o les castigarán sin piedad si se sientan traicionados.
Nuestro trabajo en las redas debe ahora dirigirse a concienciar a las personas de este país de que las huelgas son necesarias. No podemos tener a la opinión pública en nuestra contra. Deben ver las nóminas de 800 Euros de los FACTP. Deben saber que nosotros luchamos para que Iberia no termine siendo la low cost de los ingleses. Deben saber que con Iberia se regala la T4 que ellos han pagado. Tenemos que ganarnos a la gente para ganar esta guerra.

Los sindicatos harán su trabajo vigilados por nosotros. Son nuestros representantes legales y a ellos les corresponde negociar. A nosotros nos corresponde vigilar, presionar, apoyar y concienciar a todo un país de que esto no es una empresa con pérdidas sino que es un expolio de parte de nuestro patrimonio y de la historia de España. Tenemos que ser fuertes y estar dispuestos a luchar hasta la última bala y hundir el barco si es necesario para q ue no caiga en manos del enemigo. Si tenemos que destruir iberia y quedarnos los 22.000 en la calle podemos hacerlo. Acabaremos con Iberia pero nos llevaremos la British con nosotros.

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”.